

La gestión vuelve al centro de la escena
La política misionera pasó las últimas semanas enredada en su propia reconfiguración. Desafiliaciones, el nacimiento del Movimiento por lo que Viene, reordenamiento de dirigentes y un nuevo mapa legislativo. La agenda pública parecía un rompecabezas sin caja. Pero la semana que terminó dejó otra señal. El Gobierno provincial empezó a correr el eje. La conversación dejó de girar exclusivamente alrededor del poder para concentrarse en algo bastante más concreto: la gestión. Y, contra lo que algunos suponen, no es un cambio menor.
El viernes, último día de julio, el Ejecutivo envió el Presupuesto 2027 a la Legislatura, anunció nuevas medidas de alivio fiscal para pequeños contribuyentes, reactivó el programa Ahora Patente, incorporó un tomógrafo de última generación en Eldorado, recorrió una de las obras energéticas más importantes de los últimos años en Garupá, entregó títulos de propiedad, fortaleció el abastecimiento de agua para cientos de familias, abrió una nueva instancia de diálogo con los productores yerbateros y garantizó el pago de salarios con la actualización prevista para los trabajadores estatales.
Ninguna de esas decisiones, por sí sola, cambia el rumbo de una provincia. Pero juntas empiezan a dibujar una forma de gobernar que, hasta hace poco, parecía relegada a un segundo plano.
Un presupuesto que marca prioridadesQuizás el gesto más representativo haya sido el envío del Presupuesto para el próximo año. No solamente porque anticipa las prioridades del Gobierno, sino porque sintetiza una determinada mirada sobre el papel del Estado en un escenario nacional cada vez más exigente para las provincias.
Al presentar el proyecto, Hugo Passalacqua resumió esa idea en una frase sencilla:
"Dos de cada tres pesos irán destinados a salud, educación y políticas sociales".
No es solamente un dato contable. Es una definición política sobre dónde poner los recursos cuando estos ya no alcanzan para todo. En tiempos donde desde el Gobierno nacional se insiste en discutir cuánto Estado sobra, Misiones eligió discutir dónde hace más falta.
La salud como inversiónEse mismo criterio apareció pocas horas después en Eldorado.
La incorporación de un tomógrafo de última generación en el Hospital SAMIC no representa únicamente una inversión cercana a los 200 mil dólares. También expresa una determinada idea de federalismo. Acercar un servicio de alta complejidad al norte de la provincia evita que miles de familias deban recorrer cientos de kilómetros hasta Posadas para acceder a un estudio que, muchas veces, no admite demoras.
"La salud es todo. Si no tenés salud, no tenés nada".
La frase, en boca de otro, podría sonar a slogan. En él, suena a constatación.
Obras, producción y alivio fiscalMientras tanto, en Garupá, la recorrida por la nueva estación transformadora permitió mostrar otra dimensión de esa lógica. Passalacqua definió la obra como una infraestructura pensada "no solamente para solucionar una necesidad de hoy, sino también para las futuras generaciones". Puede leerse como una referencia a una obra puntual, o también como una forma de entender la gestión pública: resolver urgencias sin perder de vista el largo plazo.
La misma lógica apareció en la agenda económica. Desde agosto comenzaron a regir nuevas medidas de alivio fiscal mediante la eliminación de retenciones sobre acreditaciones en billeteras virtuales y transferencias bancarias para monotributistas de menor escala.
En paralelo, la reunión con productores yerbateros volvió a poner sobre la mesa la situación del sector y el reclamo por la recuperación de las facultades regulatorias del INYM, manteniendo abiertos los canales de diálogo con toda la cadena productiva.
Una gestión organizada alrededor de los problemasCuando todas esas decisiones se observan de manera conjunta aparece otro fenómeno que empieza a caracterizar esta etapa. La agenda gubernamental dejó de organizarse exclusivamente por áreas de gobierno para empezar a construirse alrededor de los problemas concretos de los misioneros.
Salud, producción, energía, infraestructura, política tributaria, asistencia social o regularización dominial dejaron de ser compartimentos estancos para formar parte de una misma narrativa de gestión.
El show debe continuarCuando el espectáculo desplaza al debate
Hay presidentes que utilizan una conferencia de prensa para explicar una decisión. Javier Milei, en cambio, parece usar la decisión para montar una nueva escena. Volvió a ocurrir esta semana.
El Presidente anunció una serie de reformas vinculadas al funcionamiento del Banco Central. Varias podrán ser debatidas por economistas y evaluadas con el paso del tiempo. Sin embargo, el foco volvió a estar puesto en el estilo del anuncio y no en el contenido de las medidas.
Del candidato al presidente

El texto sostiene que Milei consolidó su liderazgo a partir de una estrategia basada en la confrontación permanente y la búsqueda de impacto mediático.
Sin embargo, plantea que gobernar exige otra lógica: generar previsibilidad, administrar conflictos y colocar las políticas públicas por encima del protagonismo personal.
El desafío de construir confianzaEl análisis concluye que las reformas al Banco Central deberán ser evaluadas por sus resultados.
Pero advierte que la confianza de una sociedad no depende del espectáculo político, sino de la capacidad de un gobierno para ofrecer estabilidad, previsibilidad y respuestas concretas a los problemas del país.
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